"En este punto uno podría preguntarle respetuosamente -como dicen los abogados en sus escritos- a Nerio Fuentes, ¿cómo es la vaina Nerio, tú te metiste a argentino o es que los argentinos tenían razón?"
SIDOR, ¿CÓMO ES LA VAINA?/Eliécer Calzadilla (Publicado el domingo, 11 de mayo de 2008 en Correo del Caroní)
Cuando se privatizó Sidor no calcularon el impacto de esa medida. Los venezolanos vivimos para el corto plazo. Diez años más tarde se estatiza y nadie calculó tampoco esta vez la manera como esa decisión afectaría el ámbito familiar de esta comunidad o el económico. No midieron bien ni el clima laboral. Lo que viene a confirmar las sospechas que esa estatización está movida por un simple cálculo electoral del Presidente, que maneja con mucha destreza el sentimiento nacionalista, el patriotismo y las encuestas. La estatización y el socialismo -destino inmediato de Sidor- están en el banquillo a pocas horas de que se concreten, formalmente, la firma del traspaso a la República, y la gira triunfal del presidente Chávez por la acería. Una injusticia protuberante, casi monstruosa, ha sido puesta ante los ojos del país. Permítanme un corto repaso: el inflamado discurso que justificó la estatización tuvo como fundamento la injusticia laboral. En el centro de gravedad de esa injusticia, decían los dirigentes sindicales y el gobierno, estaba la tercerización, el outsourcig. No es justo, decían, que miles de trabajadores que trabajan para Sidor, en Sidor, estén excluidos de la nómina, del contrato colectivo y sus beneficios. Eso vociferaban. Nadie lo previó, pero era lógico que ocurriera, los 9.400 trabajadores "tercerizados" han puesto el grito en el cielo, han protestado y amenazan con un conflicto que nadie sabe en qué parará. El sindicato y el gobierno -que en esta monetaria luna de miel parecen uno solo -dicen que en la nómina sólo caben 800 de esos trabajadores excluidos y explotados por los argentinos. Es decir, 8.600 personas que trabajan para Sidor en el área industrial de Matanzas van a quedar discriminados de la fiesta patriótica, del contrato colectivo, del bono de 35.000.000 de bolívares viejos, del HCM, del aumento del año que viene y del otro año. La cosa es más fea si uno aplica un poco de las matemáticas que me enseñaron mis queridas y sabias maestras en la Escuela Federal Graduada Piar de Tumeremo, mi pueblo: Los amparados por el contrato colectivo, trabajadores de Sidor propiamente dichos, son 4.550, más o menos. Si les sumamos estos 800, que dicen que van pasar a la nómina de la planta, harán un total de 5.350 trabajadores beneficiados por el socialismo, los bonos, los aumentos y la regadera temporal de plata que Chávez les abrió. Pero los excluidos, los que seguirán "tercerizados", es decir bien jodidos -según lo que decían hace poco los sindicalistas y el gobierno- suman 8.600 trabajadores. Uno que está viendo el festín desde lejos, no por eso pierde el derecho a formularse unas preguntas de corte filosófico-laboral que otros antes han formulado, ¿cómo es la vaina?, ¿cómo es la vaina "Acarigua"?, ¿cómo es la vaina Ramón Carrizalez?, ¿Cómo es la vaina Chávez?: 5.350 trabajadores gozando una y parte de la otra mientras la mayoría, es decir 8.600 trabajadores venezolanos de la misma fábrica, quedan por fuera, mejor dicho, son dejados por fuera por ustedes. Allí no queda la cosa. Un borracho decía una vez en mi pueblo -también filosofando- que "todo tiene su por qué". Y la respuesta nos la da, clara, limpia, refulgente, Nerio Fuentes, secretario general del sindicato Sutiss: (transcribo literalmente del diario Correo del Caroní del 10 de mayo de 2008, página A5): "No se puede pasar a todos los trabajadores de un solo golpe porque vamos a quebrar esta empresa". Coja ese trompo en la uña vicepresidente Carrizalez. En este punto uno podría preguntarle respetuosamente -como dicen los abogados en sus escritos- a Nerio Fuentes, ¿cómo es la vaina Nerio, tú te metiste a argentino o es que los argentinos tenían razón? Lo cruel de esta discriminación, como la calificó un "tercerizado", es que la mayoría pierde esta vez de manera grotesca. Yo insisto en que no tengo velas en ese entierro, pero a nadie se le ha ocurrido esta solución patriótica, socialista, y revolucionaria, que estoy pensando en voz alta: considerando que todos son venezolanos, que todos son trabajadores, que la empresa es socialista de ahora en adelante, que la vaina de trabajo igual salario no ha sido abolida, que aparentemente y pese a las listas de Tascón y Maisanta no hay en Venezuela, todavía, unos más iguales que otros como en Cuba, se procede a decidir por decreto o mediante referéndum, pero a decidir que, mientras entran en nómina los 8.600 trabajadores tercerizados y ahora discriminados, se aplique el contrato colectivo en dos períodos de seis meses, así: los primeros seis meses a los 5.350 que ahora lo disfrutan por doce meses. Durante los otros seis meses se le desaplica a esa minoría y se le aplica a la mayoría de los 8.600. Entiendo que la propuesta es algo injusta porque se trata a la mayoría de trabajadores, es decir, a los 8.600, igual que a la minoría, pero eso es mientras tanto, como dice el dicho. Lo legal, lo mejor, sería incorporarlos a todos de una vez. No calcularon tampoco lo de las acciones clase B. La Asamblea Nacional declaró "de utilidad pública" a la Siderúrgica del Orinoco, Sidor. Es decir, de utilidad pública como una presa hidroeléctrica o una autopista. Yo pregunto, ¿cómo es la vaina, el Estado venezolano puede compartir la propiedad de una autopista con 15.000 venezolanos? Eso es discriminatorio, no porque lo diga yo. Lo de Sidor como "utilidad pública" es una barbaridad, un exabrupto jurídico o es la espada para cortarles la cabeza a los accionistas clase B, no hay otra. Porque yo pregunto, ¿Cómo es la vaina, Sidor es socialista u 80% socialista? Si es así, 80% socialista no es socialista nada, es medio privatizada. Visto así, Sidor no es socialista ni estatizada ni justa. En lunfardo hay una palabra para definir en lo que están convirtiendo a Sidor, lo que será en breve Sidor: Un quilombo. Sidor será un quilombo como Alcasa, como las cooperativas, como los fundos zamoranos, como Venalum, como Edelca, como los hospitales |