| La responsabilidad histórica de la unidad es de todos |
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| Escrito por Damian Prat | |
| Thursday, 18 de February de 2010 | |
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Para alcanzar una democracia plena, donde podamos escoger “a los mejores” según la opinión de cada quien, es necesario primero rescatar la democracia y para eso es indispensable la unidad de los factores del cambio democrático. Después podremos seleccionar. ººººººººººº La responsabilidad histórica Rescatar la sustentabilidad de Guayana como proyecto industrial de progreso y desarrollo, la alternativa no petrolera de Venezuela, pasa por lograr cambios políticos, comenzando por el de tener un parlamento equilibrado, comprometido con el pueblo y con las regiones. No mas “focas” que se dedican a complacer a la oligarquía del poder en lugar de luchar por Guayana. Necesitamos diputados que representen a la región y a los electores. No que sean sumisos al caudillo y sus caprichos. Para poner “full producción” a toda la industria. Eso sería empleo, bienestar y progreso. Rescatar los derechos laborales y sindicales, comenzando por el respeto a los contratos colectivos, por el cese de la persecución, juicios y cárcel a dirigentes sindicales responsables, luchadores. Necesitamos parlamentarios que sean interlocutores de Guayana, sus empresas, sus trabajadores, sus profesionales, sus pequeños y medianos empresarios. Aunque los “candidatos perfectos” no existen. Rescatar la Constitución Nacional permanentemente violada. Necesitamos cambios y diputados que en lugar de seguir aprobando leyes retrógradas y reaccionarias (disfrazadas de revolucionarias) como las de los últimos tiempos, ayuden a aprobar normas progresistas, de avanzada, que sirvan a la Venezuela que avanza hacia el futuro. Respeto al trabajo y a la propiedad. Un cambio por la democracia y en democracia. Por la paz, la tolerancia y la convivencia civilizada, donde todos tengamos cabida, ningún venezolano sea considerado “enemigo” y las naturales diferencias no sean consideradas delitos. Ese compromiso histórico requiere que haya unidad para triunfar. Férrea unidad de todos los factores democráticos dentro de la natural y deseable diversidad. Eso que llamamos “la oposición” que incluye partidos, grupos, organizaciones, ciudadanos, liderazgos de todo tipo, tiene una gran responsabilidad. Tenemos un compromiso. Los partidos políticos, especialmente aquellos que han obtenido mas votos, mas apoyo popular, están obligados a llegar a felices acuerdos, respetando ese respaldo de cada uno y al mismo tiempo abriéndose a otros factores que le dan mas amplitud al proyecto democrático. Unir todas las tarjetas y además sumar. Grupos, organizaciones, liderazgos variados también tienen responsabilidad. Flaco servicio se hace al sembrar dudas y, peor, quien ande pensando en organizar “outsiders” si no son satisfechas sus aspiraciones. Nadie tiene derecho “a volverse loco” porque, hay que decirlo, la “aspiracionitis aguda” no está solo dentro de los partidos. Los ciudadanos también somos responsables. Por un lado asumiendo la participación en sus muy diversas formas. Eso es clave. Participar. No todos pueden hacerlo de la misma manera, pero todos pueden contribuir. También al desechar el discurso del desaliento y el “nada se puede”. Votando y ayudando a todos a votar. No olvidemos que disputamos contra el poder de una oligarquía con mucho dinero que maneja y controla al Estado y sus instituciones a su antojo, violando la Ley, usufructuando los dineros públicos. Es un adversario muy poderoso, que explota el miedo, aunque en claro declive popular.. Ningún acuerdo de unidad (sea por consenso o por primarias) podrá satisfacer del todo a todos. Justamente porque la unidad es juntar a factores que son diversos y diferentes. Recordemos: es un compromiso histórico con el futuro. A todos y cada uno nos tocará votar y sumar a favor de candidatos que nos entusiasman, otros que simplemente aceptamos e incluso algunos que no son los que desearíamos. Eso es inevitable en una alianza de unidad. Lo que a algunos les parece muy bueno a otros no tanto o hasta lo contrario. Siempre tendemos a creer que lo que uno no comparte es que “no le gusta a los ciudadanos”. La verdad es que siempre es “a algunos ciudadanos y a otros no”. Para alcanzar una democracia plena, donde podamos escoger “a los mejores” según la opinión de cada quien, es necesario primero rescatar la democracia y para eso es indispensable la unidad de los factores del cambio democrático. Después podremos seleccionar. Ningún partido político tiene derecho a romper la unidad y lanzarse por su cuenta. Eso sería una falta gravísima al compromiso histórico. ¿“Remember” gobernación de Bolívar, alcaldías de Valencia o Maracay, etc.?. Tampoco le pueden dar la espalda a la realidad de la región. Idéntica sentencia vale para las organizaciones ciudadanas, independientes o no-partidistas así como para los liderazgos sociales e individuales. Nadie tiene derecho a romper tampoco el compromiso histórico de la unidad sin faltarle gravemente a Venezuela. Quienes crean que “terceros candidatos” pueden triunfar, que miren el sistema electoral y los números. Sobre todo piensen en Guayana y en Venezuela. Las mejores razones de cada uno no valen mas que las de una Venezuela con futuro.
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