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*** El abandono de la inversión en el sector eléctrico en los últimos siete años creó la crisis que ahora obliga a tomar medidas que son devastadoras para la industria en Guayana. Muchos aseguran que la crisis es usada para justificar desmantelar el aparato industrial y los derechos laborales. Damián Prat C Fotos cortesía Correo del Caroní / William Urdaneta
Tan solo cuatro días antes del anuncio hecho por los ministros de Electricidad, Mibam y Trabajo ordenando a nombre del gobierno del presidente Hugo Chávez, drásticas medidas de cierre de líneas de producción en el aluminio y la siderúrgica, que incluyeron apagar y desincorporar 360 celdas de reducción de aluminio en la moderna y productiva Venalum, en esta empresa habían festejado y otorgado reconocimientos a cerca de un centenar de trabajadores que habían laborado duro por varias semanas para recuperar, reconstruir y poner en servicio 24 celdas que tenían semanas dañadas, Digno de Ripley (“Aunque usted no lo crea…”), Venalum (es decir, el estado venezolano) se gasta 19 mil millones de bolívares en reconstruir 24 celdas para que cuatro días mas tarde, Miraflores ordene sacarlas de servicio, junto a otras 336, lo que equivale no solo a renunciar a su producción de 1.2 toneladas diarias cada una, sino a perder todo el trabajo realizado pues una celda desincorporada es una celda dañada que para reconstruirla se requerirán unos 800 millones de bolívares y muchos días de trabajo. Arruinar a Venalum La anécdota, rigurosamente real ya que el acto homenaje a los trabajadores se efectuó el Teatro Orinoco de Venalum la mañana del viernes 18 y los ministros anunciaron las medidas el día 22, refleja no solo el desorden, la improvisación y el desdén por los dineros y bienes de la nación que hay en el alto gobierno, sino la magnitud del golpe destructivo contra Guayana y su economía. Sacar de servicio 360 celdas en Venalum equivale al 40% de su capacidad de producción y debe tomarse en cuenta que esa empresa ha producido en toda la década al tope o casi al tope de su capacidad instalada, salvo en este 2009 donde -antes de esas medidas- ya se notaba una caída de un 5% con respecto al año anterior. Cada celda de Venalum en sus cuatro líneas principales producen 1.2 toneladas diarias aproximadamente y las celdas de Línea V llegan hasta 2.5 toneladas. Eso significa que con el cierre de las 360 celdas, cantidad que debió completarse ayer, Venalum deja de producir entre 430 y 450 toneladas cada día, lo cual a su vez significa perder ingresos por sobre un millón de dólares diarios a los precios de hoy del aluminio en el mercado internacional. Peor aún, lo que queda de producción de Venalum está comprometido con el mercado nacional y con lo que ya se vendió (y se cobró) a futuro a la transnacional Glencore de acuerdo al polémico convenio firmado por Chávez y el ministro Sanz. Venalum dejaría de obtener ingresos en dólares desde ya y en el curso de los próximos meses. Recuperar cada celda costará –una vez que cese la emergencia eléctrica, si es que el gobierno decide cesarla, cosa que muchos dudan- cerca de 800 millones de bolívares, lo que significa gastar cerca de 300 mil millones de bolívares o 300 millones de BsF.
Los responsables de la desinversión Ese caso de Venalum con sus detalles, es uno de los graves daños que ahora ocasiona la década de abandono y desinversión en el sistema eléctrico nacional. Como ha sido denunciado y demostrado previamente, ya desde inicios del año 2002, siete años atrás, un extenso y detallado informe de Edelca alertaba al presidente Chávez, a sus ministros de la economía y a CVG de la necesidad de invertir en algunas obras y proyectos termoeléctricas para equilibrar el aporte hidroeléctrico de Guri en previsión de “años secos” y ante el lógico e inevitable aumento de la demanda nacional. Aquel informe de Edelca, incluso, advertía que “podría presentarse una crisis eléctrica” para los años 2009 y 2010 en caso de no hacerse tales inversiones, pues era previsible un ciclo de sequía por el fenómeno “El Niño” para esas fechas. El informe no se limitó a las advertencias del problema sino que detalló todas las inversiones que debían hacerse para impedir la crisis. La reconstrucción de Planta Centro para que volviera a aportar 2 mil MW en lugar de los 500MW que aportaba en 2002 (con el agravante que en lugar de recuperarla, la dejaron perder mas) , la construcción de TermoSucre (proyecto que Edelca elaboró completo pero que el gobierno engavetó) para asegurar mil MW a la región oriental; concluir la represa de Caruachi y no retrasar Tocoma (ambas en el bajo Caroní); concluir La Vueltosa en Los Andes; autorizar a la Electricidad de Caracas a levantar su cuarta central térmica, cuyo proyecto lo tenía muy adelantado esa empresa privada; triplicar la central de Enelven en Zulia y algunos proyectos menores como el de Falcón, otro en Táchira y uno en la zona petrolera de Monagas. De todo eso no se hizo casi nada. Apenas se terminó Caruachi y se hizo algo en Occidente. En 2006, el entonces presidente de Edelca, general Daniel Machado, pese a su filiación política con el gobierno alertó públicamente: “Si no se ejecutan estos proyectos, habrá déficit de energía eléctrica”. También en este caso la respuesta de Miraflores fue el silencio y la indiferencia. Se multiplicaron los “regalos” a la Cuba de Fidel, a los gobiernos de Evo Morales, Daniel Ortega, Rafael Correa, Manuel Zelaya, la compra de inútiles armas de guerra en Rusia, los aportes para compra de instrumentos financieros que solventarán problemas a los Kirchner y al dictador Lukashenko. Se mantuvo el derroche de corrupción que favoreció a la “chavi-burguesía” a montar su imperio comercial que derivó en la utilización de fondos del estado para montar un mini imperio bancario, cuyo estallido ya conocemos. En fin, todo menos invertir en el sistema eléctrico nacional. De aquellos polvos, vinieron estos lodos.
Alcasa: un cierre disfrazado. Las medidas anunciadas por el gobierno incluyeron también el cierre definitivo de las Líneas I y II de Alcasa con lo cual se ahorrarían supuestamente 59MW pero dejarían de producirse entre 44 y 50 mil toneladas de aluminio al año. La desincorporación de las 103 celdas de esas líneas significa dejar de ingresar unos 5 millones de dólares mensuales. En Alcasa y en Guayana todos están concientes, además, que esas dos Líneas, muy obsoletas y contaminantes, debían ser cerradas desde hace muchos años, pero lo grave es que se dejó pasar un período de gran bonanza de petrodólares sin construir el proyecto que debía sustituirlas, es decir, la moderna y productiva Línea V con capacidad para 250 mil toneladas o la potenciación del Laminador existente. Nada de eso se hizo en 11 años de “revolución” y ahora se cierran las Líneas I y II sin tener nada que sustituya su producción ni los puestos de trabajo. El gobierno y el sector oficialista del sindicato convocaron a “mesas de trabajo” para hablar de “ideas de que hacer con esas plantas”, lo que provocó una intensa polémica, rechazo y protesta durante una asamblea de trabajadores el pasado lunes.
Sidor acelera su caida. En el caso de Sidor, cuya caída de producción antes de la crisis eléctrica, alcanzaba a un 32%, comparado con 2007, último en que estuvo najo administración de Ternium, ahora se verá agravado. La orden del gobierno fue reducir el consumo eléctrico de Sidor en 400 MW, para llegar a trabajar con solo 300MW, pero los trabajadores denuncian que la cuenta se hace a partir de un falso consumo de 700MW que es lo que usaba Sidor en los meses precedentes cuando ya se había ordenado apagar algunos hornos y no los 900 MW habituales. “Un solo horno de Planchones consume 290MW” reclamó el oficialista presidente del Psuv José Luís Hernández quien había estado acompañando a los ministros el 22 de Diciembre cuando hicieron los anuncios. La medida, en el caso de Sidor implica cerrar totalmente la acería de Palanquillas (de donde sale la materia prima para luego fabricar cabillas y alambrón) y reducir Planchones a un solo horno.
NOTA COMPLEMENTARIA Excusa para desbaratar Salvo un sector del Psuv sindical, el consenso en Guayana, incluyendo dirigentes sindicales opositores, independientes y no pocos psuvistas, así como entre técnicos de la industria, es que el gobierno está usando el tema de la crisis eléctrica como excusa para justificar su plan para cambiar el entramado industrial de Guayana en la dirección de lo que ellos llaman “socialismo”. “Están arreciando la crisis para justificar un conflicto que les permita reducir los sindicatos a casi cero y sustituirlos por los Consejos de Fábrica patronales”, dice Henry Arias de Sintraalcasa, en tanto Emilio Campos, de SutraCarbonorca advierte que “han creado una crisis para justificar no discutir los contratos colectivos del aluminio que están todos vencidos y para incumplir los existentes. El gobierno quiere eliminar la contratación colectiva y sustituirla por un convenio único de empleados del estado decidido unilateralmente en Miraflores”. Numerosos técnicos de la industria, que piden no ser identificados para evitar represalias agregan que “no es cierto lo que afirmó Chávez aquí el 9 de Agosto de que estas empresas no son autosustentables. Eso es una justificación al fracaso de su gobierno. Todas ellas, salvo Alcasa han logrado muchos años de cifras en azúl. Venalum daba ganancias hasta 2004, Bauxilum cubría todos sus costos, Edelca y Ferrrominera siempre fueron muy rentables. Sidor dio ganancias 4 años seguidos con Ternium. El desastre comenzó en 2005 con las ordenes de Chávez de convertirlas en lo que él llama socialismo y desestimar la rentabilidad y la productividad aduciendo que esos son conceptos del capitalismo”. Lo declarado a El Mundo por el ministro de Electricidad en el sentido que “Si tenemos que cerrar del todo las empresas básicas de Guayana porque se está secando Guri, pues habrá que cerrarlas”, causó indignación y reforzó la convicción de casi todos acerca de las intenciones políticas del gobierno con Guayana. |